Convocas una tormenta de fuego que avanza a una velocidad de 6 espacios por ronda hasta llegar a cubrir un área de 1 kilómetro de radio centrada en ti. Cuando la duración de la intervención divina termina la tormenta de fuego se extingue. Durante toda la duración de la intervención divina debes permanecer en la misma ubicación y utilizar 1 acción de concentración para mantener el efecto. Si no utilizas la acción o te mueves del lugar el efecto termina automáticamente.
Causa 1d6 de daño de Fuego por ronda a todas las criaturas en el área. Tu eres inmune al daño de Fuego.